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aleatoria con una distribución de probabilidad bien profunda con el fin de aclarar cuántas distribuciones 29
definida. El valor de la tensión máxima actual obteni- pueden utilizarse en la descripción de la resistencia de
da en un experimento va a depender de muchos deta- materiales con microestructura. END
lles y sucesos entre las fibras entrecruzadas. En cada
experimento la microestructura es, parcialmente, Otro hallazgo interesante de este estudio es que la rotu- nº 77
aleatoria, lo que conlleva que para muestras macros- ra de fibras en tejidos blandos presenta una distribución
cópicamente similares se obtengan valores de resis- del mismo tipo que la hallada en otros fenómenos crÃti-
tencia diferentes al diferir en detalles microscópicos. cos asociados con la interacción de un gran número de
Lo mejor que puede obtenerse en estos casos es, pro- elementos, llamada distribución de ley potencial o Pare-
bablemente, un método para estimar la distribución to. En este caso, se necesita una amplia investigación
real de la resistencia, que forma parte de la contribu- que permita interpretar el parámetro de decaimiento α,
ción más importante que ofrece este artÃculo. pero, lo relevante de este caso, es la presencia del expo-
nente en la función distribución de daño.
La representación de la rotura mecánica mediante una
función densidad de probabilidad no es nueva. No obs- De las Figuras 4 y 5 es importante resaltar que, en este
tante, la forma en la que esta densidad se introduce en artÃculo, se usa un proceso estocástico y, por tanto,
el presente artÃculo es innovadora. Otros autores han no determinista. Esta idea es explotada en la simula-
intentado describir el fallo de los materiales (especial- ción de la rotura macroscópica, como una sucesión
mente las cerámicas frágiles o casi frágiles) mediante aleatoria de microrroturas, siendo los puntos rojos la
el uso de probabilidades, fundamentalmente la teorÃa secuencia real de microrroturas del tejido y, la lÃnea
de Valor Extremo (teorÃa VE) y la distribución de Wei- punteada, la curva estocástica simulada mediante los
bull (que pertenece a las distribuciones de VE). Muchos parámetros calculados para la secuencia de microrro-
estudios asumen, en cambio, que a pequeñas escalas, turas real. En la Figura 4, tanto el proceso simulado
la resistencia del material viene dada por una distribu- como el observado se ajustan de forma muy adecua-
ción relacionada con la distribución de Weibull (Sutcu, da. En la Figura 5, ambos procesos son cualitativa-
1989, Manzato, et al., 2009). Sin embargo, en este artÃ- mente similares (recuérdese que los puntos rojos y la
culo no se asume directamente ninguna distribución lÃnea discontinua representan distintos casos de pro-
especial a pequeña escala, en su lugar, se utiliza un sis- cesos aleatorios con los mismos parámetros estadÃs-
tema probabilÃstico basado en procesos estocásticos (y ticos, por tanto la lÃnea discontinua no es una curva
no directamente, la teorÃa VE). El tipo de tratamiento ajustada si no una curva cualitativamente similar).
estocástico utilizado aquà permite calcular los pará-
metros λ y β que, de alguna manera, caracterizan la Finalmente, cabe mencionar que, aunque este estudio
disposición original de las fibras y, por tanto, permiten emplea sólo unas pocas muestras, el número de micro-
calcular la distribución de la tensión última mediante la rroturas por muestra es sin embargo, elevado (n = 470
simulación numérica. Se ha encontrado que la distribu-
ción de la resistencia de los tejidos blandos sigue una mr
distribución del tipo Fréchet, otro tipo de distribución
de Valor Extremo (de hecho las distribuciones Fréchet, para el esófago, nmr= 50 para la vejiga normal y nmr= 70
Weibull y Gumbel son los tres tipos de distribuciones para la vejiga alterada por cirugÃa). Dado la cantidad de
definidas como distribuciones de Valor Extremo y jun- microrroturas de cada una de estas tres poblaciones,
tas forman la familia de distribuciones Generalizadas es posible alcanzar un nivel adecuado de significación
de Valor Extremo (GEV)). en los diversos ensayos estadÃsticos. Además, una vez
ajustados los parámetros, es sencillo recurrir a simula-
Esto no implica que las distribuciones GEV sean las ción para encontrar roturas macroscópicas asociadas a
únicas capaces de describir la resistencia de estos diferentes secuencias aleatorias de microrroturas.
materiales; por ejemplo, en un trabajo de gran impor-
tancia sobre modelos de percolación, se encontró que Un punto interesante de este estudio, que amplia otros
la resistencia del material seguÃa un tipo de distribu- anteriores (Sanchez-Molina, et al., 2015), es que com-
ción totalmente nuevo (Duxbury, et al., 1987). Este para diferentes muestras de tejidos colaginosos noto-
trabajo implica que se necesita una investigación más riamente diferentes. Un hecho notable, en este sentido,
es que aún cuando las deformaciones para el esófago
humano (ε = 0,10) son mucho menores que las que pue-
de alcanzar una vejiga porcina (ε > 2,00), el modelo con

